Ha sido planteado ya por la crítica el status peculiar que el lógos ocupa en el Filoctetes de Sófocles. En tanto texto, esta tragedia comparte con cualquier otro exponente de su género el hecho de que el lógos es la materia de la cual está fabricada, pero además, en este caso puntual, el problema central de la trama es el engaño (dólos) en el que Neoptólemo debe envolver, por orden de Odiseo, a Filoctetes, para llevarlo nuevamente a Troya.
Desde prácticamente el inicio se plantea la cuestión de la necesidad de persuadir a Filoctetes utilizando un engaño, ya que no parece posible conducirlo diciendo la verdad, o por la fuerza. Por lo tanto, Odiseo instruye a Neoptólemo para que sea capaz de llevar a cabo este engaño. Este pasaje, situado entre los vv. 54 y 85, muestra claramente la concepción del lógos de la que es portador Odiseo, y constituye el punto de partida para el presente análisis:
Odiseo
Te necesito para que,
hablando,
engañes con palabras la mente de Filoctetes. 55
Cuando
te pregunte quién eres y de dónde vienes,
di
“soy el hijo de Aquiles”. Esto
no debe omitirse.
Y
que navegas en dirección a casa, tras abandonar la expedición
naval
de los aqueos, odiándolos inmensamente
porque
ellos te hicieron partir
de tu patria con súplicas, 60
ya
que pensaban que éste era el único medio de conquista de Ilión,
y
no consideraron digno darte las armas de Aquiles,
aunque
llegaste pidiéndolas legítimamente,
sino
que las entregaron a Odiseo. Di contra mí
las
maldades más extremas que se te ocurran, 65
pues
con eso en nada me afectarás. Si no haces esto,
arrojarás
un gran dolor a los argivos.
Pues si no se obtienen su arco y sus flechas,
te será imposible conquistar la tierra de Dárdano.
Comprende
bien que para mí no es posible 70
un
encuentro confiable y seguro con él, pero sí para ti.
Tú
no has navegado atado por juramento a nadie,
ni por obligación, ni como miembro de la primera expedición,
pero
yo no puedo negar nada de eso.
De
modo que si él llega a verme hallándose en posesión de su arco y sus flechas, 75
estoy
perdido, y te arrastraré a la destrucción por ser mi compañero.
Por
esto mismo es preciso idear un ardid
para
que puedas llegar a ser el ladrón de sus armas invencibles.
Sé
bien, hijo, que no está en tu naturaleza
decir
este tipo de cosas ni urdir maldades, 80
pero
esfuérzate, pues es placentero tomar posesión de la victoria.
Nos
mostraremos justos más adelante.
Pero
ahora, entrégate a mí por el breve plazo de un desvergonzado día,
y podrás ser celebrado de aquí en más
como el más compasivo de todos los mortales. 85
Como se observa, Odiseo abre esta intervención mencionando la necesidad del engaño sobre Filoctetes: “Te necesito para que, hablando (légon), engañes (ekklépseis) con palabras (lógoisin) la mente (psyché) de Filoctetes.” (vv. 55-56) Estos dos versos presentan, además de la doble remisión al lógos, el uso del verbo ekklépto y la mención de que el engaño debe enfocarse en la psyché de Filoctetes. El verbo ekklépto, según indica LSJ, tiene el sentido básico de «robar y llevarse algo», y es utilizado por Sófocles en una segunda oportunidad en esta misma tragedia en otro verso en el que también puede traducirse por «engañar»: en el v. 968, cuando Filoctetes intenta que Neoptólemo se arrepienta por lo que ha hecho.
El uso de este verbo en relación con la acción persuasiva del lógos puede ponerse en contacto con ejemplos clásicos sobre la cuestión: así, Gorgias, en el Encomio de Helena, tras analizar la posibilidad de que Helena haya ido a Troya persuadida, dice en §14 que la persuasión con el lógos tiene el mismo efecto sobre el alma (psyché) que un phármakon, una droga, sobre el cuerpo. En los dos sentidos del verbo ekklépto, el de «robar y llevarse algo» y el de «engañar» cuando se aplica a la psyché hallamos un paralelismo similar. El engaño en el que Odiseo propone envolver a Filoctetes está connotado por el uso de este verbo, entonces, como uno que no puede ser resistido. Hay que sumar a este análisis la construcción sintáctica peculiar de esta oración que hemos citado: el verbo principal es deî, pero en lugar de la típica construcción de infinitivo-sujeto tenemos hópos + verbo conjugado. De acuerdo al comentario de Jebb sobre este verso en su edición del Filoctetes existen otros dos ejemplos de esta construcción sintáctica y en todos estos contextos un superior indica a un subordinado que debe seguir determinado modo de conducta. Por lo tanto, el modo en que Odiseo expresa a Neoptólemo la necesidad del engaño pone énfasis en el status superior del primero, constituyendo en sí una estrategia tendiente a la persuasión, en esta oportunidad de su subordinado.
En los versos que siguen Odiseo señala algunos contenidos que no deben estar ausentes en el lógos que debe construir Neoptólemo para Filoctetes, para concluir, a partir del v. 70, con nuevos argumentos respecto de la necesidad de hacer las cosas de esta manera. En primer lugar, señala por qué no puede ser él mismo quien lleve a cabo el engaño (vv. 70-76), para concluir con un nuevo llamamiento a Neoptólemo para que las cosas se realicen de esta manera. En esta última parte de su intervención, dice Odiseo:
«Por esto mismo es preciso idear un ardid (sofisthēnai) para que puedas llegar a ser el ladrón de sus armas invencibles. Comprendo bien, hijo, que no está en tu naturaleza (phýsei se me pephykóta) decir este tipo de cosas ni urdir engaños (technâsthai kaká).» (vv 77-80)
Los términos que hemos señalado del texto griego invitan al análisis: por una parte, sofisthēnai y technâsthai kaká describen la acción que debe llevar a cabo Neoptólemo, y por otra, el realizar este tipo de acciones puede estar, o no, en la naturaleza de alguien.
En cuanto al primer punto, sophízo tiene originariamente el sentido de «ser ingenioso o diestro», y con el paso del tiempo adquiere matiz negativo, dando lugar a sentidos ligados a la utilización de un saber o habilidad para efectuar un engaño. Es posible poner en relación con la presencia aquí de este verbo el hecho de que en el texto se utiliza diversas veces el adjetivo sophós en su sentido originario de «hábil»: particularmente interesante nos resulta a este respecto su aparición en boca de Filoctetes en los vv. 1013-1015: «Pero tu mente perversa, que siempre está mirando por los rincones oscuros, a él que carecía de talento natural (aphyê ónta) y posiblemente no quería (thélonth’), no obstante enseñó (proydídaxen) bien a ser hábil en maldades (en kakoîs eînai sophón).» Lo que se dice en estos versos refuerza la dirección en la que hemos comenzado a llevar el análisis: por un lado, Neoptólemo es caracterizado mediante el adjetivo aphyés, «carente de talento natural», armado sobre la misma raíz que el verbo phýo y el sustantivo phýsis con los que en la cita anterior se subrayaba la incapacidad natural de Neoptólemo para el engaño. Por otro lado, la acción de Odiseo sobre Neoptólemo, que se ha llevado a cabo precisamente en esos versos que hemos citado supra, ha sido tal que Neoptólemo debió realizar el engaño incluso no queriéndolo, del mismo modo en que Odiseo pretende que el alma de Filoctetes sea «robada y llevada» mediante el uso del lógos. Finalmente, lo que ha enseñado Odiseo es el «ser hábil en maldades», expresión que prácticamente podría traducir al verbo sofízo en su uso con matiz negativo.
Si volvemos ahora a los vv. 77-80, teníamos allí presente también la expresión technâsthai kaká. El verbo technáomai tiene dos sentidos básicos: «realizar hábilmente», que adopta como sofízo un matiz negativo, y «realizar mediante el uso de una téchne«. El uso de sofízo y technáomai con este matiz negativo en una misma oración no puede más que remitirnos a las preocupaciones existentes en el contexto de producción del Filoctetes respecto del nuevo rol que va adquiriendo el lógos en Atenas.