La utilización de signos críticos en la reconstrucción alejandrina del texto homérico.

Resumen:

El presente trabajo analiza la cuestión del empleo de signos críticos por parte de los filólogos alejandrinos a partir de la comparación de dos fuentes latinas, el texto del codex Parisinus 7530 y el capítulo XXI de las Etimologías de San Isidoro. La información resultante se compara con la que surge de los escolios a los textos homéricos, intentando comprobar,  profundizar y completar las menciones de las fuentes latinas a través del uso de testimonios griegos, para finalmente elaborar una hipótesis respecto de cuáles signos críticos de entre los que ofrecen las fuentes pueden haber sido de utilización efectivamente alejandrina en la reconstrucción de los textos homéricos. 

La tarea que realizaron los estudiosos de la biblioteca de Alejandría sobre los antiguos textos griegos tuvo profunda influencia en el modo en que éstos llegaron a nosotros. Reynolds y Wilson, en Copistas y filólogos[1], distinguen tres diferentes partes de su trabajo. En primer lugar colocan la fijación del texto de Homero y la imposición de ese texto como básico, frente a las fluctuaciones y diferencias que muestran las copias más antiguas. Luego señalan el desarrollo de algunas ayudas al lector, como la transliteración de todos los textos a la ortografía del alfabeto jonio, la mejora de los métodos de puntuación, y la invención de la acentuación. Finalmente mencionan el desarrollo de los métodos de la investigación literaria más allá de lo que se había alcanzado hasta ese entonces, generado por la necesidad de fijar el texto de Homero y los otros autores clásicos. Esto último condujo a la elaboración de comentarios en los cuales eran discutidos los problemas y se ofrecían interpretaciones, que se escribían siempre en forma independiente del texto que comentaban. La relación entre texto y comentario venía dada por el uso de una serie de signos convencionales que llamaban la atención sobre pasajes determinados. Turner, en su Greek Papyri[2], hace una exposición más detallada de los trabajos que los estudiosos alejandrinos producían, clasificándolos en cuatro tipos diferentes: ediciones, comentarios, monografías y lexica. El que un texto se hallase “editado” significaba que se encontraba disponible para ser consultado y copiado. Los términos griegos utilizados para mentar las ediciones eran διόρθωσιςy ἐκδοσις. Los comentarios, ὑπομνήματα, que parecen haber sido inventados por Aristarco, constituían un libro aparte y eran, de hecho, interpretaciones que tomaban la forma de una serie de notas sobre una cantidad de pasajes escogidos. Como se dijo, venían unidos al texto por medio del uso de unos signos convencionales. Las monografías, συγγράμματα, fueron estudios dedicados a la elucidación de un tópico en particular. Los léxicos, por otro lado, podían ir de una simple lista de palabras a algo más parecido a un diccionario.

Lo que señalan otros manuales clásicos no difiere en mucho de lo dicho, por lo que cabe llamar la atención sobre la cuestión de los signos críticos que constituían la relación entre la copia o edición de un texto y el ὑπόμνημα o comentario que versaba sobre él. La exposición que se hace de ellos en obras típicas de consulta como las mencionadas suele tener la forma de una breve enumeración en la que se señala el significado de cada signo o constituir una serie de menciones aisladas. Esta concisión se explica cuando se va en búsqueda de las fuentes existentes sobre la cuestión, ya que éstas son poco numerosas, por lo general bastante tardías y tienen la forma de una enumeración o listado en el que se señala el nombre de cada signo crítico y su significado. De este tipo son el testimonio de San Isidoro de Sevilla -nacido entre el 560 y 570 y muerto en el año 636-, y el codex Parisinus 7530, que, según se cree, derivan ambos de un tratado perdido De notis, de Suetonio. En Etimologías XXI de San Isidoro hallamos una enumeración de 26 signos críticos con sus significados y algunas pocas menciones respecto de quiénes los utilizaron. Allí se define a estos signos como una figura propria ad demonstrandam unamquamque verbi sententiarumque ac versuum rationem. Algunos de ellos aparecen relacionados con el mundo griego, ya sea por la mención directa de un filólogo alejandrino, ya sea por una explicación del nombre del signo que remite a la lengua griega. Los signos mencionados por San Isidoro y sus definiciones son los siguientes:

Nombre del signoGráficoSignificado
  Asteriscus El asteriscus se coloca donde hay omisiones,  para señalar el faltante. Su denominación proviene de la palabra griega ἄστερ.
  Obolus Se coloca en palabras u oraciones reiteradas superfluamente. Su nombre proviene del griego ὀβελός, “flecha”, lo que explica también su forma.
Obolus superne adpunctus Se coloca para señalar aquellos pasajes en los que se duda si deben ser suprimidos o no. 
  Lemniscus Signo utilizado para señalar en las Escrituras lugares en los que los intérpretes traducen igual en cuanto al sentido, pero con distintas palabras.
Antigraphus cum puncto Sirve para señalar diferencias en las traducciones.
  Asteriscus cum obolo Fue usado por Aristarco para señalar aquellos versos que no habían sido colocados en su lugar.
  Paragraphus Este signo sirve para separar cosas que aparecen unidas en el discurso, por ejemplo distintos elementos en un catálogo.
  Positura Con gráfico contrario al del paragraphus, sirve para notar el principio de algo, esto es, separa fines y principios.
Cryphia Se coloca donde una cuestión dura y oscura no puede ser iluminada o resuelta
  Antisimma Marca aquellos versos cuyo orden fue permutado. Así se encuentra colocado en los autores antiguos.
Antissima cum puncto Se coloca para señalar versos que duplican el sentido, de los cuales es dudoso cuál elegir
    Diple Utilizado para distinguir o señalar testimonios de las Escrituras en los libros de los hombres eclesiásticos. Isidoro señala que ése es el uso que le dan los scriptores nostri, que, según se entiende, es una referencia a los escritores católicos.
  Diple περὶ στίχον Fue utilizada por Leógoras de Siracusa para marcar en los versos de Homero la separación del Olimpo del cielo
  Diple περιεστιγμένη Fue utilizada por los antiguos para señalar la oposición con las lecciones que proponía Zenódoto de Éfeso, uso que continúa hasta el momento en que Isidoro escribe, según sus propias palabras.
Diple ὀβολισμένη Se interpone para separar periodos en la tragedia o comedia.
Aversa ὀβολισμένη Se coloca siempre que hay una estrofa y una antistrofa.
Adversa cum obolo Sirve para marcar lugares que remiten a una parte anterior del texto.
Diple superne obolata Señala que las condiciones de tiempos o personas han sido cambiadas
Diple recta et adversa superne obolata Se coloca en lugares limitados por su unidad, y significa que también es parecido lo que sigue.
  Ceraunium Servía para marcar una cantidad de versos reprobados, a diferencia del obolus, que señalaba un único verso. Su nombre proviene del griego κεραύνιον, “rayo”.
Chrisimon Se emplea para notar alguna cosa a voluntad del lector.
Phi et Rho       (φροντίς) Para señalar algún lugar oscuro que exigía cuidado.
Anchora superior Para notar el lugar donde se expresa alguna cosa importante
Anchora inferior Se utilizaba para notar alguna cosa malísima e inconveniente.
Coronis Signo que se coloca en el final de los libros.
Alogus Se aplica para marcar errores.

En el codex Parisinus 7530 la explicación de los signos viene precedida por un discutido pasaje[3] que hace mención de figuras de la filología latina tales como Elio, Varrón, Enio y Probo. Aun así, en muchos casos se señala el origen griego del signo y, por otro lado, debe recordarse que fue Lucio Elio Stilo el introductor del uso de los signos críticos entre los filólogos latinos. Maestro de Varrón y de Cicerón y, a su vez, discípulo en Rodas de Dionisio Tracio, autor de la primera gramática griega conservada, de este último, que los toma de su maestro Aristarco, habría aprendido Elio la utilización de los símbolos críticos, que luego usará también Varrón[4]. El listado que presenta el codex Parisinus 7530 es el siguiente:

Nombre del signoGráficoSignificado
            Obelus El signo fue utilizado por Aristarco en el texto homérico para señalar versos malos o que no consideraba de Homero. Sobre el origen de la denominación ὀβελός, se dice que el tirano ateniense Pisistrato ofreció en cierta ocasión una recompensa para los que ordenaran los versos del texto homérico y que, en nombre de este pago, en cada verso individual se colocó un ὀβελός, ya que éste era una moneda griega de valor de una sexta parte de un dracma. Esta oferta por parte de Pisistrato, sin embargo, habría generado que muchos pobres intentaran señalar la mayor cantidad de versos posible  para recibir un pago mayor.
    Asteriscus Aristófanes de Bizancio lo utilizaba para marcar los versos en los que faltaba el sentido. Pero Aristarco, como Probo y otros, lo usó para señalar aquellos versos que habían sido colocados por otros en un lugar.
  Asteriscus cum obelo Era una notación propia de Aristarco para señalar aquellos versos que no estaban colocados en su lugar. Del mismo modo lo utilizaron los latinos y Probo.
  Simplex ductus Se colocaba entre versos para separar cosas, como por ejemplo distintos elementos de un catálogo.
Diplen aperistikton Fue utilizada por Leógoras de Siracusa para marcar en los versos de Homero la separación entre el Olimpo y el cielo.
Diple περιεστιγμένη Fue utilizada por los antiguos para señalar la oposición con las lecciones que proponía Zenódoto de Éfeso.
Antisigma Marca aquellos lugares donde el orden de los versos fue permutado.
Antisigma cum puncto Se coloca para señalar versos que duplican el sentido, de los cuales es dudoso cuál elegir
Coronis Se coloca en el final de los libros.
  Ceraunium Servía para marcar una cantidad de versos reprobados, a diferencia del obelus, que señalaba un único verso.
Aversa obelismene [El estado del códice no permite saber cuál era la función del signo.]
Obelus cum puncto Para los versos de los que se duda si deben ser aceptados o no.
Diple obelismene Se usaba para separar periodos en la tragedia o comedia.
Obelus cum aversa Sirve para señalar el cambio de estrofa a antistrofa.
Diple superne obolata Señala que las condiciones de tiempos, lugares o personas han sido cambiadas
Diple recta et adversa superne obolata [El estado del códice no permite saber cuál era la función del signo.]
Chi et rho Signo cuyo significado queda a voluntad de quien lo usa
Phi et Rho       (φροντίς) Signo que se usa para recomendar cuidado sobre el sentido o sobre una corrección en el texto.
Ancora superior Signo para notar el lugar donde se expresa alguna cosa peculiar.
Ancora inferior Se utilizaba para notar alguna cosa ofensiva e inconveniente.

Llaman la atención algunas diferencias y similitudes de estos textos. Hay algunos signos que se mencionan en ambos y es notable la coincidencia en cuanto a las palabras que Isidoro y el autor del Parisinus utilizan en la definición. Así ocurre en los casos del asteriscus cum obelo, antisigma, antisigma cum puncto, coronis, ceraunium, diple obelismene, diple superne obelata, chi et rho o chrisimon y ancora inferior. Estas coincidencias parecen señalar que ambos textos tienen una fuente común, tal como señala Bonner[5]. Sin embargo, también hay diferencias considerables:

1) Algunos signos aparecen sólo en el texto de Etimologías, como la diple, el lemniscus, el antigraphus cum puncto, positura, cryphia y alogus.

2) Otros vienen en ambos pero con significados diferentes, como ocurre con el asteriscus y el obelus.

3) En algunos casos para un mismo significado los textos designan gráficos distintos con nombres distintos, como ocurre con la diple περί στίχον de Etimologías, frente a la diple aperistikton del Parisinus.

4) Algunos signos de igual gráfico y significado en ambos textos aparecen sin embargo con nombre diferente, como chi et rho en Parisinus frente a chrisimon en Etimologías.

5) Algunos signos de igual significado aparecen con gráficos y nombres distintos, como simplex ductus en el Parisinus frente a paragraphus en Etimologías.

6) Finalmente, hay algunas diferencias de ortografía: mientras el autor del Parisinus usa siempre la palabra obelus, con vocal “e” tanto en ella como en sus derivados (obelismene, obelata), Isidoro opta por la “o” (obolus, obolismiene, obolata) y, por otro lado, Etimologías trae antisimma y anchora,frente a antisigma y ancora del Parisinus.

Estas diferencias se explican si se hipotetiza que cada uno de los autores no se contentó con copiar literalmente de esa fuente común, sino que agregó información a partir de otros documentos o de su propio conocimiento. Así, por la extracción católica de San Isidoro se justifica el agregado de algunos signos cuyo uso se remite específicamente a la filología de las Escrituras, como la diple, el lemniscus y el antigraphus cum puncto, -aunque en este último caso no se nombra específicamente a las Escrituras se limita su uso al ámbito de las traducciones, lo que de todos modos deja a este signo fuera de la órbita de la filología griega-, ninguno de los cuales aparece en el Parisinus, y hay que suponer que trae información de otras fuentes cuando agrega signos como positura y cryphia. Del alogus se puede hipotetizar que se encontraba inicialmente en la fuente común, ya que se enumera en el listado que encabeza el Parisinus, a pesar de que no aparece luego entre las definiciones. En cuanto a las diferencias respecto del uso del obelus y el asteriscus, puede haber ocurrido que alguno o ninguno de los dos signos estuviera en la fuente común y cada uno de los dos autores haya repuesto la información desde otros lugares -lo que me inclino a pensar en el caso del asteriscus-, o bien que en la fuente común hubiera una explicación más larga que señalaba diferentes posibilidades en cuanto a su uso y etimología y que cada autor haya optado por un recorte distinto de esa información, o bien que alguno de los dos autores eligiera reemplazar la información de esa fuente por la de otra que le parecía más correcta -lo que me parece probable en el caso de la explicación de San Isidoro del obelus-. La diferencia de denominación entre la diple aperistikton y la diple περὶ στίχον puede deberse a motivos de transmisión, debiendo entenderse περὶ στίχον en ambos lugares, siendo aperistikton un error derivado de la transliteración al latín de esas palabras (acompañado de la subsecuente deformación del gráfico en el Parisinus, que se corresponde con una diple a secas)[6], y el caso de paragraphus frente a simplex ductus parece ser más un intento de corrección erróneo del Parisinus o una concatenación de errores en él que una corrección de Isidoro de lo que leía en la fuente común, puesto que el uso del paragraphus está lo suficientemente atestiguado como para establecer que la información que trae Isidoro es la correcta y que la fuente debía de haber traído la misma, tratándose de uno de los signos más frecuentes y conocidos. Quedan en pie diferencias como las que hay entre la denominación chrisimon frente a chi et rho, pero a partir de lo dicho la hipótesis de la fuente común resulta plausible, puesto que de otro modo no se explican las fuertes coincidencias entre ambos textos. Las diferencias en cuanto a la ortografía parecen menores, en la medida en que tanto ὀβελός como ὀβολός son posibles en griego, por lo que cada autor habrá optado al copiar por la forma que le resultaba más correcta, así como en antisigma y antisimma hay una diferencia de transliteración que puede deberse a motivos de pronunciación y el latín ancora aparecía en ocasiones escrito, erróneamente, como anchora.

Se siguen una serie de conclusiones a partir de estos listados. En principio, no puede asumirse directamente que el énfasis en el nombre griego de un signo crítico implica que éste haya sido utilizado por la filología griega, ya que muchos de los signos de los que no se explica su denominación tienen también nombre evidentemente griego y para algunos de ellos, como el paragraphus, es sabido que eran de uso alejandrino. Por otro lado, la costumbre de colocar denominaciones griegas a los signos críticos puede haberse extendido, dado el carácter técnico de esas denominaciones y el origen griego de la filología, por lo que algunos signos desarrollados posteriormente pueden haber llevado nombre en lengua griega. Por lo tanto, el único caso confiable parece ser aquél en que el uso de un signo se remite directamente a un filólogo griego. En el listado de San Isidoro, esto ocurre con el asteriscus cum obolo, del que se dice que lo empleaba Aristarco, con la diple περιεστιγμένη, de la que se señala que los antiguos la utilizaban cuando disentían con las lecturas de Zenódoto de Éfeso, y con la diple περί στίχον, de la que se habría servido Leógoras de Siracusa. En la enumeración del codex Parisinus 7530 el uso del obelus y el del asteriscus cum obelo se remiten a Aristarco, el del asteriscus a Aristófanes de Bizancio, el de la diple aperistikton [περί στίχον] a Leógoras de Siracusa y el de la diple περιεστιγμένη a los antiguos, cuando disentían con Zenódoto de Éfeso.

Con respecto a las denominaciones de los signos, se observa que algunas tienden a describir el gráfico correspondiente, mientras otras parecen estar más de acuerdo al significado del signo al que aluden. Entre las primeras, del obelus nos explica San Isidoro que la línea horizontal en que consiste es la representación de una flecha, un posible significado del griego ὀβελός, que literalmente significa “clavo”, aunque el Parisinus explica el nombre a partir de una anécdota protagonizada por Pisistrato tomando otro de los significados posibles de la palabra, el de referir a una moneda cuyo valor era la sexta parte de un dracma[7]. La diple, “doble”, transliteración de la correspondiente palabra griega, está formada por dos trazos, y el asteriscus, palabra también transliterada del griego, representa una pequeña estrella. El caso del ceraunium es curioso, ya que Isidoro señala que el griego κεραύνιον significa “rayo”, mientras que el gráfico no parece corresponder al de un rayo. La palabra ancora significa “ancla”, objeto que parece estar representado en el correspondiente gráfico, llevando el adjetivo superior o inferior según se dibuje con la punta hacia arriba o hacia abajo.

Paragraphus, en cambio, proviene del griego παράγραφος, nombre que se habría utilizado sólo para mentar este signo. El verbo παραγράφω, literalmente “escribir alrededor”, “escribir al costado”, parece describir lo que se hace al colocar cualquier signo crítico, pero el término παραγραφή, que puede significar “límite”, explica el nombre de este signo a partir de su significado, más allá de su gráfico. La denominación positura se justifica a partir del significado gramatical de este término latino, ya que mienta una puntuación, y otro tanto ocurre en el caso de la cryphia, ya que el griego κρυφία alude a un ocultamiento. El signo phi et rho tiene una doble denominación: la latina describe su forma gráfica mientras que la griega, φροντίς, “cuidado”, “atención”, remite al significado del signo. La denominación antisigma, en cambio, apunta a ambas cosas a la vez, ya que es el gráfico de una sigma invertida y el signo señala al tiempo una inversión de versos. El griego κορωνίς designa algo curvo, pero tiene un uso metafórico para indicar el fin de una cosa, de donde se explica que se nombre al signo con la transliteración latina, coronis. La designación adversa proviene del latín adverto, “volverse hacia”, lo que está de acuerdo con el significado del signo, del mismo modo que aversa, proveniente de averto, ya que esta palabra mienta algo opuesto o diverso. El nombre alogus, finalmente, del griego ἄλογος, esto es, “no lógico”, “no discursivo”, se relaciona con el significado del signo: con él se habrían marcado los pasajes de los que no se podía extraer un sentido.

Cabe llamar la atención aquí sobre la denominación lemniscus, ya que lo que se espera, de acuerdo al gráfico del signo, es que éste se denomine obelus περιεστιγμένη. Si bien lemniscus es palabra que también proviene del griego, hay que notar que el uso de este signo se remite exclusivamente a los intérpretes de las sagradas Escrituras, lo que puede explicar la diferencia en cuanto al modo de denominarlo. No alcanza este único dato, sin embargo, para hipotetizar que los nombres de los signos cambiaran de acuerdo a los textos que se aplicaren, ya fueren católicos o paganos, y más aún cuando el signo inmediatamente posterior en la enumeración, antigraphus cum puncto, tiene el tipo de denominación que poseen la mayoría de los otros, utilizándose para marcar traducciones, lo que, al menos con este significado, lo deja fuera del alcance de la tarea de la filología alejandrina. La palabra griega ἀντίγραφος significa “copiado”, “trascripto”, por lo que no queda explicado el nombre de este signo ni por su gráfico ni por el significado de la palabra que se usa para denominarlo. Dada la extracción católica de San Isidoro, resulta más natural pensar que estos signos eran utilizados en unos y otros textos, pero que en el caso del lemniscus  y del antigraphus cum puncto habría tal vez cambiado su significado, por lo que se optó también por un cambio de nombre para el primero para evitar confusiones, manteniendo el nombre del segundo, ya que al referir a la traducción no ofrece posibilidad de confusión. Sobre la diple se puede afirmar sin duda alguna que ocurrió precisamente esto, ya que su uso está atestiguado en la filología griega antigua, pero Isidoro le otorga un sentido específico en el trabajo de los filólogos con las Escrituras.

Algunos de estos signos pueden aparecer acompañados de un punto, de dos puntos, o compuestos con el obelus. Cuando se les agrega un punto, se agrega al tiempo a su nombre la caracterización cum puncto o bien περί στιχόν, esto es, “con un punto”. El agregado de dos puntos implica que al nombre se le agregará el adjetivo περιεστιγμένη, que puede traducirse aproximadamente por “punteada” o “rodeada de puntos”. Para la composición con el obelus, si éste aparece a un costado del otro signo, se le agrega al nombre de este último la caracterización cum obelo, “con óbolo”, u ὀβελισμένη, adjetivo que podría traducirse como “obelada”, pero si el obelus se agrega encima del otro signo, la caracterización cambia por superne obelata, es decir “obelada por encima”. El único signo en estos listados que aparece compuesto más allá de la presencia del obelus es la diple recta et aversa superne obelata, es decir una diple seguida de otra dibujada en sentido inverso, con un obelus encima de cada una.

Hay que notar, por último, que algunos de los signos se presentan directamente acompañados por uno o dos puntos o compuestos, mientras que no se explica el significado de éstos cuando están aislados, o si tienen alguno. En el texto de Isidoro esto ocurre con antigraphus y aversa yen el Parisinus con la diple -aunque está listada en la enumeración que encabeza el códice, su definición no aparece en el cuerpo del texto-.

Se dijo más arriba que el que un signo crítico tuviera nombre griego no es garantía de que fuera utilizado por la filología griega. En el caso contrario, esto es, el de los signos que llevan denominación latina, puede sin embargo suponerse que fueron inventados posteriormente, a menos que quiera pensarse que su nombre es reemplazo de uno más antiguo en lengua griega, para lo que no hay motivos, ya que en estos casos evidentemente se prefería la transliteración. Otro tanto ocurre con los signos que llevan la caracterización superne obelata, puesto que en el sistema de denominaciones ésta no tiene paralelo griego, a diferencia de las otras. Si se eliminan los signos con denominación latina y los que llevan esta caracterización, para ir en búsqueda del conjunto originario de signos utilizado por los griegos, se obtiene una lista más pequeña de 11 signos críticos “puros” (obelus, asteriscus, diple, antisigma, paragraphus, coronis, ceraunion, chi et rho, phi et rho, cryphia y alogus) y sólo 6 “compuestos” (obelus cum puncto, asteriscus cum obelo, diple περὶ στιχόν, diple περιεστιγμένη, diple οβελισμένη y antisigma cum punto). De algunos de ellos los mismos textos traen la información de que fueron utilizados por los griegos (obelus, asteriscus, asteriscus cum obelo, diple περὶ στιχόν, diple περιεστιγμένη), por lo que queda intentar establecer qué ocurre para el resto y agregar alguna información en cuanto a algunos de los ya precisados. Para realizar esto nos serviremos de los escolios a los textos homéricos:

1. diple:

       La única mención de la diple a secas en los dos testimonios analizados es la de San Isidoro, que remite a un uso particular para la filología de las Escrituras. Aun así, existen testimonios de que este signo crítico fue utilizado por la filología griega. Para corroborar esto basta tomar como ejemplo algunos escolios a la Ilíada. En principio, tenemos casos como el del escolio a Ilíada 1.336: <ὃ σφῶϊ:> ἡ διπλῆ δέ, ὅτι Ζηνόδοτος γράφει σὺν

τῷ ν̄ «ὃ σφῶϊν». τοῦτο δὲ σημαίνει ὑμῶν ἢ ὑμῖν, ὧν οὐδὲν ἁρμόζει τῷ

λόγῳ τούτῳ, ἀλλὰ τὸ ὑμᾶς. Esto es: “Y la diple porque Zenódoto escribe con “ν”, «ὃ σφῶϊν». Y esto significa ὑμῶν [“de vosotros”] o ὑμῖν [“para vosotros”], ninguna de las cuales condice con este discurso, sino ὑμᾶς [“a vosotros”]. Este uso de la diple para señalar una diferencia con Zenódoto aparece en varios escolios. En el escolio a 2.616 se lee: ἡ διπλῆ δέ, ὅτι Ζηνόδοτος σὺν τῷ ῑ γράφει. γίνεται δὲ ἀκατάλληλος

ὁ λόγος, es decir: “Y la diple porque Zenódoto escribe con “i”, y el discurso se vuelve incongruente”. Este uso que señalan los escolios para la diple recuerda lo que dicen los testimonios con relación a la diple περιεστιγμένη, que era utilizada para disentir con Zenódoto. Dado que no tenemos los manuscritos a la vista, puede pensarse que los escoliastas tendían a escribir diple en lugar de diple περιεστιγμένη por motivos prácticos, o bien que el uso generalizado de la diple περιεστιγμένη para disentir con Zenódoto fue más tardío. Existen numerosos escolios en los cuales el uso de la diple a secas se explica a partir de problemas textuales y unos pocos en los que se señala el uso de la diple περιεστιγμένη, tal como se indica en el texto de Isidoro. En cuanto a la diple a secas, se pueden analizar algunos otros escolios de Ilíada para elaborar una hipótesis sobre su significado:

a) escolio a 5.39: ἡ δὲ διπλῆ πρὸς τὴν ὁμωνυμίαν τοῦ  Ὀδίου : “y la diple con relación a la homonimia de Odio”.

b) escolio a  6.154: Σίσυφος:ἡ διπλῆ πρὸς τὴν ἐπανάληψιν τοῦ ὀνόματος.

καὶ ὅτι ἐν  Ἰλιάδι συνεχῶς ταῖς ἐπαναλήψεσι κέχρηται, ἐν δὲ

 Ὀδυσσείᾳ ἅπαξ κατ’ ἀρχάς, «Αἰθίοπας τοὶ διχθά» : “la diple con relación a la repetición del nombre. Y porque en Ilíada continuamente se usan repeticiones y en Odisea una única vez según los principios, ‘Los Etíopes dos veces’ ”.

c) escolio a 6.174: ἐννῆμαρ:ἡ διπλῆ, ὅτι ἐπίφορός ἐστι πρὸς τὸν ἐννέα

ἀριθμόν : “la diple porque ἐπίφορός está con relación al número nueve”.

A partir de estos escolios puede hipotetizarse que la diple era un signo de uso bastante amplio para señalar cosas llamativas en el texto, tal vez porque constituían posibles errores, o bien con la intención de recomendar el análisis ulterior. La revisión de un conjunto más numeroso de escolios no puede realizarse aquí por motivos de extensión, pero tiende a confirmar esta hipótesis. Esta utilización pudo haber devenido en un desarrollo posterior de signos compuestos con la diple, de modo de poner énfasis en algún sentido parcial que el signo hubiera ido adquiriendo en el uso.

2. antisigma:

Para este signo los escolios son mucho menos numerosos, pero algunos ejemplos sirven para observar su posible uso: 

a) escolio a 2.192: οὐ γάρ πω σάφα οἶσθ’:τὸ ἀντίσιγμα, ὅτι ὑπὸ τοῦτον

ἔδει τετάχθαι τοὺς ἑξῆς παρεστιγμένους τρεῖς στίχους : εἰσὶ γὰρ πρὸς

βασιλεῖς ἁρμόζοντες, οὐ πρὸς δημότας: : “la antisigma porque por esto era preciso que los tres puntos ordenaran las cosas marcadas una tras otra. Pues son gobernantes con relación a los reyes, no con relación a los comunes”

b) escolio a 8.535-7: αὔριον ἣν ἀρετὴν <–ἑταῖροι>:δεῖ τοὺς τρεῖς στίχους

μένειν, οἷς τὸ ἀντίσιγμα παράκειται, ἢ τοὺς ἑξῆς τρεῖς, οἷς αἱ στιγμαὶ

παράκεινται: : “es preciso mantener los tres puntos, para los que la antisigma está colocada, o a los tres en orden, para los que los puntos están colocados”.

            Ya los testimonios señalaban que el uso de este signo estaba relacionado al orden del discurso, pero a partir de estos dos breves escolios se observa que la antisigma tenía un uso específico para establecer el ordenamiento de un pasaje en el que había un discurso indirecto que a su vez podía ser dividido en varias partes. En el primer escolio se hace referencia a un pasaje de Ilíada II en el que se suceden varios discursos indirectos, dos de ellos en boca de Ulises. El primero se dirige a los gobernantes (cf. Ilíada 188), y el otro a los comunes (cf. Ilíada 198). El escoliasta coloca una antisigma para marcar el pasaje y menciona tres puntos, que probablemente marcaban el comienzo del discurso indirecto a los nobles, su final y el comienzo del discurso indirecto a los comunes, de modo tal que el pasaje quedara totalmente ordenado. El segundo escolio hace referencia a un pasaje de Ilíada VIII en el que Héctor se dirige a la asamblea de los troyanos. En la línea señalada, Héctor deja de dar instrucciones referentes a lo que debía hacerse en las horas que restaban del día y comienza a referirse a lo que sucedería el día posterior. Nuevamente estamos ante un caso de discurso indirecto que se divide en dos partes y la referencia a los tres puntos, puede suponerse, se debe a la marcación del principio del discurso indirecto, el principio de la segunda parte y su final. Si bien los escolios de los que se puede deducir el significado de este signo son pocos, lo específico de su uso hace que la hipótesis sea sólida.

3. ceraunion

            En el caso del ceraunion los escolios traen muy breve información, que sin embargo alcanza para confirmar parcialmente el uso que señalaban para él los testimonios. Así, el escolio a Iliada 18.282 dice: παρέλκετο] ἀντὶ τοῦ ἐφέλκετο. εὐτελὲς τοῦτο,

διὸ καὶ κεραύνιον παρέθηκεν  Ἀριστοφάνης. : “παρέλκετο en lugar de ἐφέλκετο. Esto es grosero, por eso Aristófanes también colocó al lado un ceraunion”. Si bien los testimonios señalaban que el ceraunion se utilizaba para marcar un conjunto de versos reprobados y no uno único, queda en pie su sentido fundamental como signo que rechaza un pasaje del texto.

4. Phi et rho (φροντίς) : 

               El escolio a Ilíada VII 256 tiende a confirmar la definición que trae el codex Parisinus, señalando que el signo se utilizaba para marcar un lugar que requería cuidado. En él se lee:  ἐνδυκέως] ἐπιμελῶς, ἀπὸ τοῦ κῆδος ἡ φροντίς. καὶ ὤφειλεν

εἶναι ἐνκηδέως ἀλλ’ ἐν μεταθέσει τῶν γραμμάτων καὶ τροπῇ τοῦ η

εἰς υ γίνεται ἐνδυκέως, es decir: “ἐνδυκέως] ἐπιμελῶς, la φροντίς por el cuidado. Y ayuda que ἐνκηδέως existe, pero con la trasposición de las letras y con el cambio de η hacia υ se vuelve ἐνδυκέως”. El escoliasta señala directamente que el signo se debe a que la lección exige cuidado y considera necesario dar una explicación sobre la palabra en cuestión.

5. Paragraphus y coronis:

Para el caso del paragraphus y la coronis existe el testimonio de Efestión, gramático alejandrino del II d.C., en su manual de prosodia[8]: παρὰ μὲν τοῖς λυρικοῖς, ἂν μὲν

μονόστροφον τὸ ἆσμα ἦ, καθ’ ἑκάστην τίθεται στροφὴν ἡ παράγραφος,

εἶτα ἐπὶ τέλους τοῦ ἆσματος ἡ κορωνίς. Aproximadamente: “En los líricos, <aunque> sea eventualmente la canción monostrófica, se pone el paragraphus debajo de cada estrofa, luego hacia el final de la canción la coronis”. Si bien la definición se refiere al uso de estos signos en textos líricos, la definición que ofrecen los testimonios, que se refiere al uso que se hacía de los signos en el texto homérico, se condice con esta cita. 

               En cuanto al resto de los signos, la falta de información hace que sea difícil hipotetizar cuál pudo haber sido su uso. Si se eliminan de la lista de posibles signos utilizados por los griegos aquellos para los que ya ha sido hallado un posible significado, restan 6 signos críticos de los cuales no se puede afirmar aún nada: Chi et rho, cryphia, alogus, obelus cum puncto, diple obelismene y antisigma cum puncto. En algunos de estos casos, sin embargo, debe llamarse la atención sobre circunstancias dudosas en la transmisión a partir de la comparación de los dos testimonios iniciales:

1. Chi et rho: sólo el Parisinus hace mención de la existencia de este signo, que falta en la lista de San Isidoro, por lo que puede dudarse de su presencia en la fuente común. Además, su ausencia de significado (el usuario le otorgaba el significado que deseaba), vuelve más dudosa su utilización en época antigua, sobre todo existiendo un signo de uso muy amplio para marcar cuestiones de índole diversa como la diple.

2. Cryphia: solamente San Isidoro menciona este signo, por lo que nuevamente puede dudarse de su presencia en la fuente común. Hay que recordar, además, que Isidoro hace agregados como el lemniscus a la lista de signos, por lo que puede tratarse de un signo sumado a la lista por él. Por otro lado, se ha argumentado a favor del uso antiguo del signo öñïíôßò para señalar alguna cuestión difícil en el texto, por lo que el significado que Isidoro trae para la cryphia queda cubierto, aunque subsiste un matiz distinto en las definiciones de ambos, ya que la cryphia habría aparentemente señalado el lugar en el que alguna cuestión no podía ser resuelta por su oscuridad, mientras que  la öñïíôßò nada dice sobre la solución del problema.

3. Alogus: solamente aparece en el listado del Parisinus, aunque está presente en el listado inicial de Isidoro, pero luego no se la define. Por otro lado, llama la atención en los escolios la ausencia de menciones de un signo crítico como éste (si bien el término ἄëïãïò es utilizado en una cantidad de oportunidades, no parece hacerse mención en ninguna de ellas de un signo crítico que lleve ese nombre).

4. Obelus cum puncto: nuevamente, este signo sólo se define en el Parisinus. Además, su  uso para marcar versos dudosos se superpone con el sentido general que se halló para la diple y con el que señalan los testimonios para el obeluscf. más abajo antisigma cum puncto-, por lo que pueden sostenerse ciertas dudas con relación al significado o utilización de este signo.  

5. Diple obelismene: en una revisión de los escolios a los textos trágicos y cómicos se observa que el signo que se menciona para separar períodos es diple a secas. Por otro lado, en este tipo de escolios hay una reutilización de muchos de los signos expuestos con un sentido referido a cuestiones métricas. Esto recuerda la definición de Isidoro para la diple otorgándole un sentido para la filología de las Escrituras distinto del que se observa cuando es utilizada en los textos homéricos. Cabe hipotetizar entonces que algunos de estos signos críticos cambiaban su significado de acuerdo al tipo de textos que se aplicaban, formando varios sistemas distintos. De acuerdo con esto parece estar la cita de Efestión que se hizo más arriba, ya que señala que la definición que da del signo es para algunos textos -los de los líricos-. 

6. Antisigma cum puncto: tanto San Isidoro como el Parisinus la definen como un signo para marcar versos que duplicaban el sentido y entre los cuales es dudosa la elección. Dado que aquí la presencia en ambos testimonios no ofrece las dudas que se expresaron en los casos anteriores, si se acepta este signo como posiblemente utilizado por la filología griega antigua entonces es posible solucionar el problema de la doble definición del obelus. Isidoro señala que este último se utilizaba para marcar versos superfluos, pero el Parisinus señala que era utilizado por Aristarco para marcar versos posiblemente no homéricos, complementariamente al ceraunion, que, con el mismo significado, servía para marcar pasajes. Salta a la vista cierta inconsistencia en el texto de Isidoro, ya que si la antisigma cum puncto se utilizaba para marcar versos que duplican el sentido, tenía el mismo uso que el obelus. Parece preferible, por lo tanto, la definición de obelus que trae el Parisinus.

            Resta un único problema en la definición de los signos de uso posiblemente griego: la doble definición del asteriscus, según las versiones distintas que traen Isidoro y el Parisinus. Tal como señala Cristina Pacce[9], es difícil de aceptar que Aristarco haya decidido cambiar el significado de un signo crítico para darle otro uso, en vez de introducir uno nuevo. Por otro lado, el significado que, se afirma, le dio Aristófanes de Bizancio, ya estaba cubierto por el del obelus, por lo que tampoco parece tener mucho sentido en ese punto la definición del Parisinus, frente a la más clara del texto de Isidoro, que, a partir de lo dicho, resulta preferible.

            Para finalizar, puede ahora elaborarse un cuadro con el conjunto de signos que parecen ser de uso probablemente griego y sus significados cuando se los aplicaba a los textos homéricos:

Nombre del signoGráficoDefinición
  διπλή Signo de sentido general para marcar cosas llamativas o  posibles errores.
  διπλὴ περὶ στίχον Fue utilizada por Leógoras de Siracusa para marcar en los versos de Homero la separación del Olimpo del cielo.
  διπλὴ περιεστιγμένη Fue utilizada por los antiguos para señalar la oposición con las lecciones que proponía Zenódoto de Éfeso.
  ὀβελός El signo fue utilizado por Aristarco en el texto homérico para señalar versos malos o que no consideraba de Homero.
  κεραύνιον Servía para marcar una cantidad de versos reprobados, a diferencia del obelus, que señalaba un único verso.
ἀστερίσκος El asteriscus se coloca donde hay omisiones,  para señalar el faltante.
  παράγραφος Este signo sirve para separar cosas que aparecen unidas en el discurso, por ejemplo distintos elementos en un catálogo.
κορωνίς Se coloca en el final de los libros.
ἀντισίγμα Signo utilizado para ordenar pasajes en los que hay discurso indirecto.
ἀντίσιγμα περὶ στίχον Se coloca para señalar versos que duplican el sentido, de los cuales es dudoso cuál elegir
  φροντίς Signo que se usa para recomendar cuidado sobre el sentido o sobre una corrección en el texto.

Bibliografía:

  • Bonner, S. F., “Anecdotom Parisinum”, Hermes, Julio 1960.
  • Codex Parisinus 7530en G.L.K (Grammatici Latini Keili), Georg-Olms Verlag, 1981, p. 536.
  • Lindsay, W. M., Etymologiarum sive originum Isidori Hispalensis Episcopi, tomo I, Oxford University Press, 1957.
  • Lobel, Edgar, ΣΑΠΦΟΥΣ ΜΕΛΗ: The fragments of the lyrical poems of Sappho, Oxford, 1925.
  • Pacce, Cristina, “L’ Asterico di Aristofane Di Bisanzio”, Eikasmos V:1994, págs. 325-328.
  • Pfeiffer, Rudolf, Historia de la Filología Clásica, vol. I, trad. española de Justo Vicuña y María Rosa Lafuente, Gredos, Madrid, 1981.
  • Reynolds, Leighton D. y Wilson, Nigel G., Copistas y filólogos, traducción española de Manuel Sánchez Mariana, Ed. Gredos, Madrid, 1986.
  • Zetzel, James, Latin Textual Criticism in Antiquity, The Ayer Company, New Hampshire, 1984.
  • Escolios al texto homérico y a los textos trágicos según la versión electrónica presente en el T.L.G. (Thesaurus Linguae Graeca)

[1]Reynolds, Leighton D. y Wilson, Nigel G., Copistas y filólogos, traducción española de Manuel Sánchez Mariana, Ed. Gredos, Madrid, 1986.

[2] Turner, E. G., Greek Papyri: an introduction, Princeton University Press, 1968.

[3] Cf. S. F. Bonner, “Anecdotom Parisinum”, Hermes, Julio 1960.

[4] Cf. Zetzel, James, Latin Textual Criticism in Antiquity, The Ayer Company, New Hampshire, 1984, p. 14.

[5] op. cit.

[6] Cf. Isidoro, loc. cit., apparatus criticus.

[7] Significado que se deriva también de “clavo”, en la medida en que estos habrían sido usados en cierta época como moneda, según LSJ.

[8] Citado por Lobel, Edgar, ΣΑΠΦΟΥΣ ΜΕΛΗ: The fragments of the lyrical poems of Sappho, Oxford, 1925, p. xvi.

[9] Cf. Pacce, Cristina, “L’ Asterico di Aristofane Di Bisanzio”, Eikasmos V:1994, págs. 325-328.

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